Primero me gustaría pedir perdón por la calidad de las imágenes, que fueron capturadas con la lamentable cámara de mi teléfono móvil. Segundo: no tiene ninguna justificación la actitud del Diputado Mayor de Gobierno de la Hermandad. Sin que molestase a nadie, ni fuese solicitado por Antonio Santiago, ni ningún miembro de su equipo, decidió expulsar de la Basílica a los poco menos de 20 acompañantes de costaleros que estabamos allí sin dar ningún tipo de explicación. Eso sí, cierto personaje que hoy día está en nómina laboral de la Hermandad sí pudo quedarse como candidato: ¿doble rasero? ¿eliminación selectiva de competencia -había varios acompañantes que realmente querían saber de primera mano los huecos para el próximo día 3-?
¿Cómo puede uno pasar de desayunar en la calle San Fernando de Sevilla, entre apuntes y libros, a comerse un bocadillo de filetes al wisky de coñá en el barrio de la Paz de Sánlucar la Mayor? Uno siempre va donde la gente lo quiere y hay personas de verdad, de las buenas. Por eso presencié el primer ensayo de Nuestro Padre Jesús Cautivo y de la mano de cicerones de primera categoría como los queridísimos hermanos Gómez Pérez, macarenos del Atrio y cristianizados en la Palangana, empezé a conocer la Semana Santa soluquense. Quiero felicitar de igual forma a las voces del Cautivo: Miguel Palomo y Salva Samaniego, el primero contrastado en los mandos y el segundo progresando en cada levantá y en cada cambio. Y en definitiva, agradecer a todos los cautivos una noche sensacional de convivencia, kilos y humo.
Si, como deciamos ayer, la "Cuaresma" empieza en Sevilla con el cartel de la Puerta Carmona, en El Viso empieza mucho antes. En la tienda de Manolo el Mosca tenemos los capirotes desde que Baltasar enseña su trasera... y no es broma.